Existen muchos estereotipos sobre el fútbol. No nos vamos a engañar. Yo soy el primero que los tengo, o he tenido. Pero este fin de semana me he llevado una gran lección. Debo reconocerlo y compartirlo.?
Os pongo en situación. Sábado 9.00h de la mañana, campo de fútbol de Xirivella, Valencia. Se enfrentan en partido de liga el C.F Sporting de Xirivella Alevín C y el Levante UD Benjamín A ???. Hasta aquí todo normal. Lo extraordinario comienza a suceder minutos antes de que se acabe la primera parte.
Iván Moreno, el jugador número 8 del Levante que lleva más de 1 año alejado de los terrenos de juego por una grave lesión, se prepara en la banda para saltar al campo.
El árbitro detiene el partido, y los jugadores de ambos equipos deciden, de mutuo acuerdo, hacer el pasillo de honor para recibir al jugador levantinista entre aplausos y abrazos.?
La cara de Moreno, un chaval de 9 años y visiblemente emocionado, lo dice todo. Ni él, ni ninguno de los padres asistentes al encuentro se hubiera imaginado un recibimiento así.
En está historia no es sólo alucinante el ejemplo de superación y resiliencia que ha demostrado un deportista tan joven como Moreno. También lo es, por su naturalidad y predisposición, el recibimiento que le brinda el equipo rival.
Estos gestos demuestran que el #fútbol
y más concretamente los futbolistas, si que tienen #valores . Y muy buenos.
El problema reside, no solo en el deporte, también en la vida, que cuando crecemos se nos olvidan y en ocasiones tienen que ser los más pequeños los que nos ayuden a recordarlos.
Lo dicho, enhorabuena a Iván Moreno y a su familia, Juan Carlos y Sofía, por ser un ejemplo de inspiración, al cuerpo técnico y todo el staff del Levante por haber demostrado estar a la altura en la transmisión de valores y toda mi admiración y gratitud ? para los jugadores, entrenadores y padres del Alevín C Sporting de Xirivella.