El agua vuelve a su cauce, aunque un río desbordado siempre deja restos en las orillas. La operación emperador se diluye poco a poco en los medios de comunicación españoles, centrados ahora en las interpretaciones políticas de las elecciones gallegas y las elecciones vascas 2012. Por no hablar del fantasma que recorre toda España, el temido por unos y esperado por otros, rescate a España por parte de los socios de la Unión Europea. Pero lo preocupante, como en toda tormenta, no es cuanto tiempo dura, sino los daños que ocasiona. Para la imagen de la comunidad china que vive en España, los efectos de la operación emperador han sido catastróficos, pero por suerte reparables.
Si la comunidad china no se está pronunciando masivamente al respecto se basa en las características culturales de los chinos, mucho más introvertidos que los occidentales y menos propensos a expresar sus sentimientos. Además, el chino sabio sabe que el grito más profundo es el silencio. Y si en esta ocasión le sumamos el miedo a hablar ante un posible rechazo social, obtenemos como resultado el cierre de filas de la comunidad china.
Por ese motivo, y como director de Global Asia, empresa cuyo objetivo es ser un puente de conocimiento entre el mundo asiático y el hispanohablante, creí necesario difundir en los medios de comunicación españoles un mensaje claro: los chinos detenidos en la operación emperador son una minoría que no representa a los ciudadanos chinos que viven tranquila y honradamente en nuestro país.Espero que con esta entrevista que concedimos el profesor Antonio Liu Yang y Yo al programa Economía 24 del Canal 24h de TVE hayamos ayudado a desmitificar un poco más los mitos que hoy más que nunca giran entorno a la comunidad china que vive en España. El camino sigue siendo largo, pero el paso es firme.