Ahora que ya ha pasado un poco las celebraciones del Año Nuevo Chino me gustaría compartir con vosotros una información-impresión: la comunidad china en España también sufren los efectos de la crisis. La intención de esta nueva entrada en Ai China no es explicar con números porqué efectivamente los chinos en España están sufriendo la crisis, como muchos otros extranjeros y nacionales que vivimos en España. No voy a hablar de números, para eso está el portal Globalasia.com, sino de sensaciones e historias personales.
Empecemos por sensaciones. La primera llega justo con la celebración del Año Nuevo Chino en España. ¿No habéis notado que este año no se ha hecho tanto bombo al asunto si lo comparamos con el año pasado? Algunos datos al respecto, en Madrid, ciudad que alberga el mayor número de chinos en España, las asociaciones chinas han decidido suspender sus festejos en Madrid para recibir el Año de la Serpiente. Los motivos básicamente son dos: La crisis y la “persecución social” que sufren tras la Operación Emperador, según informó en un comunicado Xu Songhua, presidente honorífico de la Asociación de Chinos de España (ACHE).
Crisis en la comunidad china
Pero incluso en las ciudades que sí que han sacado el “dragón” a las calles, se ha notado la poca participación de la sociedad china en los festejos. Pongamos en caso de Valencia, que celebró una cabalgata para anunciar el año de la serpiente, y lo que más llamaba la atención es que habían mucho más españoles que chinos entre el público asistente. ¿Será que a los chinos no les gusta celebrar el año de la Serpiente? En absoluto. El problema es que, como muchos españoles, no están para celebraciones tras tener que cerrar negocios familiares. Con esto quiero decir que a los chinos también les afecta la crisis, que los chinos también cierran negocios y tienen que pagar impuestos, es decir, que los chinos no son súper hombres/mujeres, son como cualquier persona, como cualquier empresario, autónomo o padre de familia.
Y ahora viene el plano personal. Siempre es triste ver cuando un comerciante de barrio tiene que cerrar la persiana porque el negocio no funciona, o porque simplemente su modelo ha llegado a su fin. Y esto es lo que está pasando con muchas de las tiendas de los chinos, tanto bazares como restaurantes. La crisis les afecta, y la vuelta a los estereotipos y la desinformación contra los chinos, incitada por el caso Emperador, también.
Ya lo dije en un anterior post, los chinos no son héroes ni villanos. Ahora añadiré que son personas como nosotros, expuestas estos días a una crisis económica que se está alargando en exceso y no parece nunca que haya tocado fondo. Esperemos que este año, el Año de la Serpiente, tanto para españoles, como chinos y extranjeros de otras nacionalidades que viven en España, comience a soplar el viento a favor.